Tratamientos ecológicos contra la varroa

Las abejas pasan por una mala ráfaga. En el mundo entero, los apicultores han apreciado que sus colonias de abejas mueren a un ritmo preocupante. Se han señalado muchas causas posibles. Ciertas están relacionadas con factores externos, o sea, con el propio medioambiente. Las causas externas más generalmente protegidas son el cambio climático, la pérdida de hábitat y biodiversidad, los pesticidas, las enfermedades y los parásitos como el ácaro Varroa destructor. Los apicultores prueban múltiples tratamientos para combatir la Varroa.
En esta guía contamos los tratamientos naturales en las colmenas contra los parásitos y las enfermedades.

¿QUE ES LA VARROA?

Es un parásito externo que se adhiere al cuerpo de las abejas melíferas y se reproduce en la colonia poniendo sus huevos y alimentándose de las larvas.

La Varroa destructor es famosa por ocasionar trastornos en el desarrollo del cerebro. En niveles de infestación elevados puede ser una causa directa de la pérdida de la colonia, mas asimismo es un vector de múltiples virus.

Esto quiere decir que una colonia, desgastada por la Varroa, puede ser de manera fácil atacada por otros virus y enfermedades.

En dependencia de las condiciones climáticas, los daños ocasionados por la Varroa aparecen desde el otoño hasta principios de la primavera, a lo largo de la fase de hibernación, lo que provoca un debilitamiento general y, de manera frecuente, la pérdida total de las colonias.

Si bien los virus de las abejas acostumbran a persistir como infecciones inaparentes y no ocasionan signos manifiestos de enfermedad, pueden afectar drásticamente a la salud de las abejas melíferas y acortar la vida de las abejas inficionadas en ciertas condiciones.

Aun con un manejo conveniente, es imposible sostener los colmenares cien por ciento libres de ácaros Varroa.

OTRAS PLAGAS Y ENFERMEDADES

Aparte de la varroa y los virus asociados a las abejas melíferas, hay otras muchas plagas y enfermedades que pueden afectar de forma negativa a las colonias, como el parásito Nosema, las infecciones bacterianas como la loque europea y americana, los ácaros traqueales y las enfermedades fúngicas.

En contraste a la Varroa, ciertas de ellas, como Nosema, las infecciones virales o bien la loque pueden dañar las colonias asimismo a lo largo de la primavera y el verano.

Asimismo se espera que en el futuro próximo o bien décadas aparezcan y se extiendan plagas que en nuestros días no están presentes en Europa, como el pequeño escarabajo de la colmena (Aethina tumida) o bien los ácaros Trolilaelaps. Exactamente el mismo escenario se observó previamente con el ácaro Varroa.

 

¿QUE PAPE JUEGA LA APICULTURA?

Posiblemente décadas de malas prácticas apícolas hayan desempeñado un papel esencial en la presente “crisis de las abejas”. Privilegiar la productividad a toda costa a través de el empleo extensivo de la selección puede haber inducido una pérdida de diversidad genética.

En consecuencia, las abejas de la apicultura comercial se han vuelto exageradamente dependientes del empleo de productos químicos y antibióticos y ya no son capaces de enfrentarse de forma natural a las nuevas enfermedades y a los desafíos medioambientales.

Los tratamientos químicos contra la Varroa desgastan todavía más las colonias de abejas. Tras años de tratamiento, la Varroa prosigue acá y, lo que es peor, semeja haberse vuelto resistente a los tratamientos químicos. Él, personalmente, sostiene alejadas ciertas colonias para dejar que la selección natural haga el trabajo en su sitio. Y a él le marcha.

Desgraciadamente, la mayor parte de los apicultores hacen precisamente lo contrario: Sostienen y extienden los panes de abejas enormemente productivos mas débiles:

A lo largo de décadas, si no siglos, los apicultores han escogido las reinas cuya descendencia generaba más miel. No obstante, esta clase de selección está sesgada cara la productividad y no guarda relación con la capacidad de las abejas para subsistir a plagas y enfermedades.

Muchos practicantes de apicultor asimismo adquieren reinas y colonias a quienes garantizan una producción de miel fuera de serie.

El modo perfecto en que la gente que cría reinas escoge las larvas (generalmente en función de su tamaño) es seguramente muy, muy diferente del modo en que las propias abejas habrían hecho su elección.

Cuando se juega con la selección, todo tiene un costo. La selección artificial orientada a la productividad ha inducido una pérdida de diversidad genética en las abejas, lo que en verdad va en menoscabo de su capacidad para amoldarse a un ambiente que cambia de forma rápida y a la aparición de nuevas enfermedades y plagas.

Por lo general, muchos señalados especialistas coinciden ahora en que la extinción de las abejas es, en verdad, el resultado de una compleja combinación de los factores mentados. En verdad, esto agudiza la crisis. Al tiempo que ciertos abogan por el empleo de más productos químicos, más antibióticos e inclusive la manipulación genética, los apicultores sustentables consideran que esto solo desgastará todavía más a las abejas.

En un intento de combatir las enfermedades y parásitos naturales, los apicultores han concebido 4 estrategias naturales.

 

Tipos de tratamientos naturales contra la varroa

Privilegiar las especies autóctonas
En múltiples unas partes del planeta han aparecido abejas con determinados niveles de resistencia a Varroa. En zonas apartadas (de manera frecuente tropicales) sin apicultores (y, por lo tanto, sin tratamientos), la fuerte presión de selección ha producido poblaciones que se han amoldado aproximadamente y han desarrollado determinados niveles de resistencia natural a Varroa. Estas colonias silvestres pueden contener material resistente relevante y pueden darnos indicaciones para la selección.

Ciertos ejemplos son:

  • Las abejas de Primorsky del este de Rusia.
  • Abejas de islas tropicales como Vieja, Barbados y Mauricio, la población natural semeja haberse recuperado tras ser dezmada por Varroa.
  • Abejas africanizadas, raza mixta, liberada por accidente en Brasil y ahora presente en Sudamérica y unas partes del sur de Estados Unidos.

En Europa se han puesto en marcha otras ideas para buscar una abeja más resistente a la Varroa; el programa Carnica AGT, Buckfast-Primorsky, Buckfast-Brandenburg, abejas Elgon, Lunden Apiaries, Black Bee Texel, Black Bee France, Gotland, Tiengemeten, la selección de John Kefuss, el proyecto Waterworks Dune, el proyecto Las Palmas, Stichting de Duurzame Bij y otros.
Mas hay más.
En Norteamérica está prohibido importar abejas reina por motivos sanitarios. Unos pocos criadores de abejas reina a gran escala se hacen cargo de renovar el stock, y cada criador vende centenares de miles de reinas. Crían sus reinas desde unas pocas de sus mejores cepas, lo que reduce la diversidad genética de la población de abejas melíferas y, por consiguiente, desgasta las defensas de las abejas contra diferentes patógenos.

Los apicultores franceses han importado abejas melíferas de casi todo el planeta. Los híbridos interraciales, criados a través de inseminación artificial de las reinas, pueden generar hasta el doble de los de la abeja negra nativa (Apis mellifera mellifera). El resultado es una extensa diversidad genética en Francia, debido a las continuas importaciones de híbridos y a la polución genética de las abejas melíferas locales.
En Francia, hay colonias de abejas melíferas que han subsistido más de diez años sin tratamiento contra el ácaro Varroa. Se trata de una idea que hay que estimar en el contexto de la aparición espontánea de líneas de abejas melíferas resistentes a la Varroa.

Por otra parte, los países que eligen sus abejas melíferas y también importan poquísimas, como Alemania y U.S.A., no han detectado todavía ninguna resistencia al ácaro Varroa en sus abejas melíferas.

Perdidos en la inacabable carrera de ratas cara una mayor productividad y supuestamente impotentes frente a la extinción de las abejas, los apicultores pueden verse tentados a trabajar con especies o bien subespecies importadas.

Dejar que las abejas coman más de lo que generan
Las abejas pueden beneficiarse de ser alimentadas artificialmente a veces e inclusive los apicultores sustentables nutren a sus colonias.

No obstante, el polen y la miel prosiguen siendo su comestible natural y, evidentemente, son más saludables que el jarabe de azúcar o bien cualquier otro complemento alimenticio elaborado por el hombre.

Quitarles demasiadas substancias enormemente nutritivas que generan, para darles en su sitio comida basura, no contribuye a progresar la capacidad de las abejas para resistir enfermedades y plagas. Obviamente. Igual que …

Usar colmenas sin cimientos
Las abejas edifican naturalmente celdas de diferentes tamaños. Las abejas grandes salen de celdas grandes y las pequeñas salen de celdas pequeñas. Partiendo de la base de que las abejas grandes son capaces de conllevar más néctar y, por lo tanto, de acrecentar la productividad, la mayor parte de las colmenas usan una cimentación cuyo objetivo es obligar a las abejas a edificar solo celdas de importante tamaño.

Mas los apicultores sustentables se han dado cuenta de que el empleo de una colmena sin cimientos que deja a las abejas edificar celdas de menor tamaño aumenta drásticamente su capacidad para batallar contra la varroa.

La colmena sin cimientos implica machacar y colar el panal en el instante de la cosecha, lo que por su parte deja sacar de la colmena la cera vieja llena de pesticidas y otros compuestos perjudiciales. La substitución regular de los panales viejos prosigue siendo la mejor prevención contra cualquier clase de enfermedad2.

Se ha probado que los marcos sin cimientos que dejan a las abejas edificar celdas de diferentes tamaños les asisten a combatir las infestaciones de Varroa.

Empleo de aceites esenciales y ácido fórmico
Una investigación publicada en la gaceta Parasitology Research sugiere que las propiedades acaricidas que matan a los ácaros de los aceites esenciales de lavanda, lauro y tomillo pueden asistir a combatir las infestaciones de Varroa.

Los aceites esenciales son productos naturales, con lo que su empleo puede parecer una opción alternativa sustentable a los productos químicos sintéticos.

No obstante, los apicultores sustentables advierten que una colmena es un ecosistema, que requiere la presencia de distintos microorganismos para marchar apropiadamente. Las substancias químicas contenidas en los aceites esenciales podrían matar estos microorganismos, lo que por su parte afectaría asimismo a las abejas.

Algunos apicultores has observado que ciertas de sus colmenas estaban colonizadas por pequeñas colonias de hormigas. Observó que estas colonias no se veían perjudicadas por la Varroa y llegó a la hipótesis de que podría existir algún género de relación simbiótica entre las hormigas y las abejas5.

De esta manera, comenzó a evaporar tiras de lona empapadas en ácido fórmico en colmenas que no tenían hormigas y estaban plagadas por Varroa. Y funcionó. No obstante, advierte que el empleo de esta técnica requiere experiencia y un perfecto conocimiento del ciclo de vida tanto de las abejas como del parásito.

Una solución afín. Asimismo sugiere la alternancia de aceites esenciales y ácido fórmico, en tanto que mejora la eficiencia del tratamiento6.

La evaporación de tiras de lona empapadas de ácido fórmico se considera un tratamiento “natural” pues este ácido asimismo lo generan las hormigas que en ocasiones colonizan la colmena.

Los sistemas ecológicos son complejos y débiles por esencia. Los ecologistas, mas asimismo incontables etnias indígenas, nos han advertido desde hace ya tiempo que todo está relacionado. Perturbaciones supuestamente insignificantes de cualquier componente afectan a todo el sistema. La extinción de las abejas nos recuerda que las resoluciones sociales impulsadas por consideraciones económicas y el imperativo de la productividad pueden tener serias consecuencias medioambientales.